DE MÉXICO A CHAD TRAS LA EDUCACIÓN POPULAR

Haydée3

¡Hola! Soy Haydée Rivera González. Soy mexicana. Nací en una bella ciudad llamada Toluca, ubicada en el centro del país. Soy la primera de tres hermanos. Hace 18 años dejé la casa de la familia para empezar un camino diferente: entré a la vida religiosa. Desde mis primeros años de vida religiosa sentí un llamado especial por África, pero siempre me pedían seguir discerniendo este llamado. Ahora soy educadora en Africa

Fue apenas hace 7 años que tuve la maravillosa oportunidad de venir a África, viví seis años en Camerún y actualmente estoy en el Chad. En el Chad hay muchas necesidades, mucho campo de trabajo, tenía que saber cuál es la misión que podría hacer aquí. Finalmente, y sin pensarlo tanto, pedí la oportunidad de trabajar en Fe y Alegría-Chad.

Haydée2¿Por qué aquí? Vi todo el trabajo de sensibilización que se hace en los pueblos para que todos los niños y niñas puedan tener acceso a la educación; también vi todo el esfuerzo que se invierte en la formación de maestros, directores, educadoras, para que la educación sea cada día de mejor calidad. Veo el rostro de tantos niños y niñas que están ansiosos de aprender, a veces a pesar de las condiciones que los rodean y que no son muy favorables.

Todo ello me da mucha esperanza, sé que uniendo esfuerzos podemos lograr un cambio. Soy todavía muy nueva en Fe y Alegría, empecé hace siete meses. Me han confiando la misión de la coordinación de la Red número 3/Bitkine, una responsabilidad que vivo acompañada de cada uno de los animadores. Juntos vivimos nuestra misión en un ambiente de familia, eso nos permite sentirnos en confianza, enfrentar las dificultades y también alegrarnos juntos.

Haydée4De una cierta manera, mi condición de extranjera me da la oportunidad de “saltar” algunas reglas que para una mujer de aquí no estarían permitidas, como comer con los hombres, por ejemplo, o hacer ciertas remarcas cuando es necesario; tener la posibilidad de hablar y dar mis puntos de vista, incluso mis desacuerdos. Y eso es lo que buscamos cuando trabajamos por una educación de calidad, sobre todo de las niñas: que tengan la posibilidad de la palabra y que sean escuchadas, que defiendan sus derechos, que sean tratadas con dignidad. Todavía hay mucho trabajo por hacer, ¡pero mientras haya esperanza, mucha fe y mucha alegría podemos seguir trabajando con y por nuestros hermanos y hermanas del Chad!

 

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